Un nuevo contexto para el liderazgo
Vivimos tiempos en los que la jerarquía cede paso al apoyo, la censura a la evaluación motivante y las motivaciones externas a las motivaciones internas.
Las barreras protectoras caen y se hace necesario desarrollar equipos capaces de explorar nuevas vías. El cambio se instala en nuestras vidas y debemos acogerlo con naturalidad, visualizándolo como un elemento posibilitador y no como algo limitante.
Es ahora cuando necesitamos encontrar el equilibrio adecuado para recorrer esta nueva etapa de forma consciente y sostenible.

El coaching para directivos como camino de crecimiento
El coaching es un proceso que busca desarrollar el estado personal y profesional del ser humano para que pueda alcanzar sus metas de una forma gratificante y coherente.
Hace años descubrí que lo que realmente hace progresar a las empresas, a las organizaciones y a las personas es la capacidad de sus líderes de pensarse y repensarse a sí mismos. Cuestionar la propia forma de actuar es, en sí misma, una poderosa herramienta de crecimiento.
Tradicionalmente se nos ha enseñado a “hacer” repitiendo y a “dirigir” como una técnica que se aprende y se ejecuta. Sin embargo, pocas veces se nos invita a mirar hacia dentro y a permitir que ese proceso nos transforme como personas.
Resulta curioso observar cómo intentamos obtener resultados distintos sin cambiar nada en el “cómo” lo hacemos. En definitiva, sin cambiar nada en nosotros mismos.
La máxima es clara: “Si siempre haces lo que has hecho, nunca llegarás más lejos de lo que has llegado”.
Aprender a través del coaching
Coaching para directivos útil.
Decía Sócrates que no existe el “enseñar”, sino únicamente el “aprender”. Con esa sencillez se puede definir hoy el coaching para directivos.
Sócrates ayudaba a aprender formulando preguntas, permitiendo que cada persona encontrara sus propias respuestas. El coach acompaña ese proceso, ayudando a preguntar y a responder desde la propia experiencia.
La responsabilidad del coach es despertar lo que podríamos llamar el “dolor de la lucidez”: una toma de conciencia honesta que impulsa a evolucionar, a descubrir y a ser mejor profesional y mejor persona.
Ese proceso tiene un precio, y siempre se paga por adelantado. El precio suele adoptar la forma de incertidumbre, ya que implica abandonar la zona de comodidad para adentrarse en lo nuevo y desconocido.
Frases como “yo soy así” o “siempre se ha hecho de esta manera” no nos ayudan a avanzar. Solo describen la dificultad, pero no ofrecen salida.
Las cuatro reglas del lápiz
Decía Groucho Marx: “Puedes ser lo que quieras, solo existe un obstáculo: tú mismo”. La labor del coach es plantear retos, desafiar límites y acompañar la superación de miedos que consideramos inamovibles.
Desde una visión humanista, cada persona es como un lápiz y, como tal, debería recordar cuatro reglas esenciales:
Primera. De vez en cuando hay que pasar por el sacapuntas. Duele un poco, pero al final estás más afilado y escribes mejor.
Segunda. Lo importante no es la madera exterior, sino el grafito interior. Ahí reside el verdadero valor.
Tercera. El lápiz tiene goma de borrar. No existe el error, existe la experimentación y la oportunidad de aprender.
Cuarta. Todo lápiz deja huella. La calidad de esa huella depende de ti.
El coaching para directivos puede ofrecerte un escenario distinto, lleno de posibilidades y retos. La verdadera pregunta es: ¿te atreves?
Si quieres saber más sobre cómo el coaching puede ayudarte en tu desarrollo personal y profesional, te invitamos a conocer nuestro servicio de coaching en Alicante.
Fco. (Quico) Blanes / Crecer Talento
