Este artículo forma parte del libro “La Empresa Familiar: Reflexiones entre un empresario y su hijo”, escrito por Francisco (Quico) Blanes Monllor, fundador de Crecer Talento.
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El endiosamiento del directivo: el traje del emperador
Hace años colaboré con el fundador de una empresa, preparando la compañía para un relevo generacional.
Aunque deseado, el proceso no es sencillo debido a la personalidad del padre y su apego al control.
El relevo generacional y sus desafíos. Nos enfrentamos a la empresa familiar
El fundador era un empresario hecho a sí mismo, con gran necesidad de logro.
Innovaba y emprendía constantemente.
A pesar de cierto caos en su organización personal, conocía sus limitaciones y buscaba profesionales competentes para cubrirlas.
Esa humildad y autoconocimiento permitieron que la empresa creciera de manera sólida.
Con el tiempo, sin embargo, surgieron dificultades.
El relevo generacional requiere equilibrio: racionalidad del fundador y aceptación de la capacidad del hijo.
El padre debe apostar por el relevo, pero con límites claros.
El hijo debe asumir responsabilidades sin ser presionado.
Es normal que el padre sienta reservas al soltar el control, especialmente después de años de influencia directa.
En este caso, el hijo, aunque competente, se sentía apocado frente al padre.
No imponía límites claros y solo expresaba su malestar tímidamente.
El padre, inconscientemente, compensaba con beneficios económicos y participaciones, generando la actitud conocida como “Dame pan y dime tonto”.
A pesar de estas tensiones, la compañía creció y se consolidó en el mercado nacional e internacional.
Sin embargo, el éxito afectó la personalidad del hijo, que adoptó comportamientos narcisistas y copió prácticas de empresas mayores, guiado por gurús externos.

Los falsos referentes: el fenómeno del gurú
¿Qué hace que un gurú lo percibas como especial?
A menudo, es solo la fama proyectada y la complicidad de quienes le escuchan.
Como en la fábula El traje nuevo del emperador, la ilusión se mantiene por miedo a contradecir la narrativa.
El cuento demuestra que la autenticidad no depende de la fama.
Solo un niño revela la verdad: el emperador está desnudo.
La moraleja para el liderazgo en la empresa familiar es clara: la autenticidad se mide por cómo se vive, no por lo que se dice.
Peter Drucker definía la palabra “gurú” como un invento mediático para no llamar a alguien charlatán.
La coherencia entre acciones y enseñanzas es la verdadera fuente de autoridad y respeto.
Reflexión sobre liderazgo y éxito personal dentro de una empresa familiar
El éxito es difícil de digerir si la personalidad no está sólida.
Toni Nadal le decía a Rafa: “No pienses que por pasar una pelota ya eres alguien”.
En la empresa familiar sucede lo mismo: buenas cifras no garantizan liderazgo real; lo hace la trayectoria personal.
El hijo, deslumbrado por el éxito, adoptó un comportamiento narcisista mientras aparentaba sencillez.
Esta experiencia refuerza la necesidad de una referencia interna firme para discernir entre aduladores y la realidad.
Buscador vs Trovatore: dos enfoques del desarrollo personal
En mi experiencia, las personas responden a dos arquetipos:
- Buscador: va de seminario en seminario, nunca encuentra la solución adecuada y cambia constantemente de fuente de aprendizaje. Suele mostrar poco compromiso con su propio desarrollo.
- Trovatore: comprometido con su crecimiento, experimenta e interioriza lecciones. La sabiduría surge de aplicar lo aprendido y de atreverse a actuar.
